Lex Orandi, Lex Credendi, Lex Vivendi

Una conversación en el trabajo la semana pasada, sobre el ambiente político actual, nos llevo a una pregunta de uno de los grupos para mí.  ‘¿Por qué este año tu Iglesia Católica decidió impulsar su idea de la vida y la familia al resto de nosotros?’

Bueno, yo le señalé que:

1. No es mi Iglesia Católica, es la Iglesia de Cristo.
2. Que la Iglesia Católica, junto con la mayoría de las religiones organizadas han formado siempre sus ideas y creencias conocidas en las sociedades a los que son miembros.  No es diferente que cualquier otra organización secular, o de otra manera.
3. Y, lo más importante, no estamos empujando nuestras ideas, como si fueran ejercicios intelectuales – es quien somos – no se puede separar lo que creemos de quien somos. Y para enfatizar le expliqué lo que nosotros como Católicos hemos estado haciendo durante los últimos 3 meses.  Viendo nuestro año litúrgico una persona puede saber exactamente lo que significa ser Católico y cómo vemos el mundo que nos rodea.

Durante los últimos noventa días, más o menos, hemos participado con la Santa Madre Iglesia, como ella ha celebrado el verdadero significado del ser humano, de ser un miembro del cuerpo místico de Cristo.

Durante los cuarenta días de Cuaresma, vimos dentro de nosotros mismos, para comprender cómo hemos actuado en el último año y cómo nuestras acciones han afectado al mundo, la iglesia, los que nos rodean y a nosotros mismos.  A la luz del amor que Dios nos muestra que hemos intentado llegar a un entendimiento de cómo hemos regresado ese amor en nuestras vidas.

Todo esto nos lleva a reflexionar sobre las razones por las que Dios, por medio de Cristo, hizo lo que hizo por nosotros. Durante el Tridduum Sagrado hemos contemplado el último regalo que nos dio nuestro Dios, un regalo inimaginable e inmerecido, pero que se nos da, no obstante.  Hemos participado con los Apóstoles y caminado con Cristo en su Pasión, el camino que El siguio para que la muerte no tenga poder sobre nosotros.

Con los apóstoles durante los cuarenta días de Pascua hasta ahora, hemos sido testigos de la resurrección increíble de Jesús, en cuerpo y alma, mostrando que a través de Su amor Dios ha garantizado que nuestra verdadera vida, vida en Dios, es restaurada, y si lo aceptamos, nos gozaremos con Él para siempre.  Hemos escuchado las palabras de Jesús, sus enseñanzas sobre lo que significa su regalo, y sus explicaciones en cuanto a, cómo debemos actuar como sus discípulos y qué es nuestra vocación.

Y ahora, con la fiesta de la Ascensión, el momento final de la verdadera Pascua de Cristo, Jesús nos revela por su resurrección a los cielos que Dios desea traer a toda la humanidad a sí mismo.  El Padre nos ha mostrado, a través de Jesús, que la dignidad de la humanidad es una dignidad no menos que el cielo mismo. Estamos destinados a estar en el cielo, estamos destinados a estar con Dios, con sus ángeles en el paraíso. Así es de importante la vida de cada uno de nosotros para Dios.  Esta es una lección que se ha repetido durante miles de años – de la acción amorosa de Cristo hasta ahora.  Esta lección no es un secreto, es, o debería de ser, proclamado en voz alta por cada creyente.  Nosotros pertenecemos a Dios!

Este significado esencial de nuestro destino nos debe llenar de extrema alegría, y la Santa Madre Iglesia celebra con grán exaltación.  Esta Misa comenzó con el Padre rezando la oración de apertura:

Llena, Señor, nuestro corazón de gratitud y de alegria
por la gloriosa ascensión de tu Hijo,
ya que su triunfo es también nuestra victoria,
pues a donde llegó él, nuestra cabeza,
tenemos la esperanza cierta de llegar nosotros,
que somos su cuerpo…

Bellas palabras que se esmeran por expresar nuestra alegría inefable de conocer quiénes somos en realidad destinados a ser, y la esperanza que tenemos de que en última instancia, alcanzar ese destino.

Pero, y para el punto de la pregunta que me hicieron en mí trabajo, esto explica por qué la Iglesia Católica participa en el discurso nacional.  Sabemos que cada miembro de la raza humana es amado por igual, tiene el mismo destino, tiene la misma dignidad – que pertenecemos a Dios!  Nosotros participamos porque vemos esto en cada persona que conocemos y esperamos por su felicidad eterna.  Nosotros participamos porque vemos la dignidad de la humanidad que se reduce a un punto de vista utilitario, y nos preocupa.  Hacemos una contribución a la sociedad porque eso es lo que los miembros de la sociedad tienen que hacer, y las contribuciónes se basan en lo que nuestro Señor nos mandó: – : “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura.” Y seguimos a nuestros hermanos, los apóstoles, que “Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes” con la tranquilidad de saber que viene de las palabras de Jesús:  “Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28:20)

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s